Un día de refacciones y una historia de los carros más feos que existieron

Creo que fue hace un mes cuando tuve que perder casi todo un fin de semana buscando refacciones para mi coche, pues se averió gracias a los miles y miles de baches que hay en esta bendita Ciudad de México.

Fue una enorme sorpresa la que me llevé cuando, a mitad de mi recorrido para buscar refacciones, encontré una exposición bastante amplia en donde se exhibían distintos autos, unos se veía que eran muy modernos, mientras que otros serán bastante más antiguos, pero que estaban cuidados de forma magistral.

Desde ese momento, admiré todo el trabajo y la labor que hacen estas personas que dedican una enorme parte de su vida y de sus recursos para mantener estos autos, con tanta historia, vivos. El punto principal de todo esto es que, mientras veía algunos de estos autos, pude notar que no todos los autos estaban tan bonitos, y en cuento llegué a mi hogar, encendí mi computadora para buscar algunos otros autos que no tuvieran una apariencia tan vistosa.

Un auto que llamó inmediatamente mi atención de todos los que pude encontrar en la lista fue el Aston Martin Lagonda del año de 1982, y esto fue básicamente porque este es el auto que suele acompañar en todas sus aventuras el mismísimo 007, que es el agente secreto más reconocido por toda la gente en todo el orbe.

Otro auto realmente llamativo para mí de los que encontré en el listado es el Pontiac Trans Sport, ya que recuerdo haberlo visto en varias ocasiones durante mi infancia. Lo que más recuerdo de este auto es que siempre pensé que tenía una forma un tanto peculiar, pues siempre me había parecido una de esas aspiradoras de mano que salen en la tele, y para mi sorpresa, así es como se le conocía a este modelo de auto.

El último modelo de autos feos que comentaré en esta ocasión es el Plymouth Valiant, y no en realidad porque lo llamativo es que sea feo, sino que es el automóvil más feo que realmente se vendió mucho.