Motivos para reservar uno de los hoteles en Aguascalientes

Pues hoy les quiero contar un poco sobre la experiencia que tuve en una ciudad muy especial. Todo empezó cuando reservé uno de los hoteles en Aguascalientes, pensando en conocer uno de los estados de la República Mexicana que no había tenido el placer de conocer. No tenía una idea clara de qué esperar en mi viaje, pero estaba convencido de que sería excelente. Ya sabes lo que dicen: más vale la actitud que la altitud. Bueno, no sé si lo dicen, pero lo acabo de inventar.

El caso es que llegué, me hospedé en uno de los mejores hoteles en Aguascalientes y comencé a escuchar un poco sobre la historia. Como es fácil de predecir por su ubicación, Aguascalientes estaba poblado por grupos chichimecas nómadas, antes de la llegada de los españoles. Posteriormente, cuando comenzó la conquista, los grupos se opusieron tanto que se necesitó crear prisiones y caminos seguros para poder acceder al territorio.

Tener el control de la zona era de suma importancia para la corona y su mantenimiento. Aguascalientes estaba en medio del camino entre Zacatecas y la capital colonial. Por ello, comenzaron a utilizar esa parte como una zona de recarga de alimentos y para aumentar la seguridad. De esa forma, poco a poco, diferentes agricultores, ganaderos, comerciantes y más, se fueron asentando en esos espacios, hasta que en 1575 se instituyó la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, que posteriormente se llamaría Aguascalientes, por cuestiones de economía verbal. Su nombre se lo ganó por la enorme fluidez de aguas termales, las cuales fueron una parte importante para su desarrollo.

Gracias a los minerales de su tierra, Aguascalientes se posiciona como el productor más importante de guayaba en la nación. Y es uno de los exportadores de verduras congeladas con mayor mercado internacional. Esto ha facilitado la creación de vías de entrada y de salida de la ciudad, a la que se accede por avión o por automóvil.

Además, estando justo en el centro del país, Aguascalientes recibe visitas de todas las partes de México, y de otros países. Muchas de ellas llegan cuando da comienzo la Feria de San Marcos. No hay nadie que no haya escuchado de esta feria, donde los toros, la música de banda, las peleas entre gallos y los juegos de azar que se instalan para deleite de los visitantes la convierten en una de las más entretenidas en todo el país. Aunque claro, no todos pueden llegar en la fecha indicada (abril y mayo) para esta feria, por lo que, quienes llegan a ver a su familia, a realizar algunos negocios o cualquier otra razón, también encuentran suficientes atracciones para pasar sus días.

Sin embargo, en mi viaje me enteré de algunas situaciones muy peculiares de la historia hidrocálida. Quisiera compartirles las que más atrajeron mi atención, y espero que les gusten.

Número 1: la famosísima frase utilizada por mi madre cuando huía de la chancla se originó en Aguascalientes: “¡Vas hecho la mocha!”. Claro, no hay niño que no huyera a toda la velocidad de la chancla, incluso más que “La Mocha”, un tren que pasaba por la zona y que alcanzaba una velocidad máxima de 30 km/h. ¿Impresionado? Bueno, para ellos era algo muy rápido, así que hay que ponerse en sus zapatos.

Número 2: había yo escuchado algo acerca de esto, pero en mi visita a Aguascalientes lo comprobé: un beso puede cambiar la historia del mundo. Santa Anna (sí, ése que vendió el país) encontraba hermosísima a la mujer del gobernador de Aguascalientes en los tiempos en que se deseaban independizar de Zacatecas. Dado que la mujer accedió a darle un beso, el presidente accedió a la liberación.

Número 3: de este dato no estoy muy convencido, pero los hidrocálidos presumen de haber sido la ciudad con la primera convención en el país. En 1914 se celebró la “Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes”, donde coincidieron las grandes personalidades de la revolución, como Álvaro Obregón y Francisco Villa.

Número 4: por último, y algo que enorgullece mucho a los lugareños, es que Aguascalientes es poseedor de la academia infantil con mayor número de alumnos para clases de Tauromaquia. No sé exactamente qué pensar de ello, pero para estas personas es un orgullo que muchos de los mejores toreros nacionales hayan salido de esta escuela. Sin duda, para ellos es todo un arte.

Aquí termina mi reporte sobre mi viaje por Aguascalientes. Debo confesar que las construcciones coloniales, la comida deliciosa y sus diferentes muestras de arte me hacen confirmar que en Aguascalientes, “Agua clara, claro cielo, buena tierra y gente buena”. Si tienes antojo de visitar este estado, te animo fuertemente a que lo hagas. El turismo nacional necesita a más personas que se interesen en recorrer nuestras bellezas, y Aguascalientes es un excelente lugar para iniciar ese recorrido.