La visión a futuro en la Torre Altus

Ya pocas veces se encuentra uno con construcciones que obliguen a detenerse, alzar la cara hacia un edificio, más que por su sola altura, por su diseño, estructura y estilo. Además, gana puntos el proyecto si se amolda al paisaje de forma orgánica, como si siempre hubiese pertenecido a ese lugar. O en todo caso, como si el lugar hubiese reclamado la construcción de un edificio.

La construcción de la Torre Altus tomó un periodo de cuatro años, de 1994 a 1998, con la idea de que éste fuese utilizado solamente de forma residencial. Además, tiene como punto a su favor que es uno de los rascacielos más altos de la Ciudad de México; de hecho, aún con la construcción de otros edificios en los últimos años se mantiene en el “top ten” de edificios más altos.

La Torre Altus formó parte de una especie de renovación de la urbe con la llegada de la Torre Reforma, el corporativo Arcos Bosques y las Torres residenciales del Bosque. Que en conjunto dan una apariencia más cosmopolita a la ciudad, tanto visualmente como ciudad de vanguardia.

Los encargados de Altus fueron los arquitectos Augusto H. Álvarez y Adolfo Weichers. En total, diseñaron 195 metros de altura con 44 pisos distribuidos, y la capacidad era tal que se tuvieron que meter 6 elevadores para dar abasto.

El “penthouse” tiene dos plantas y al ser un edificio de gran altura, tiene una de las mejores vistas que la Ciudad de México pueda ofrecer.

Claro que desde su construcción se ha visto enfrentada a temblores de gran magnitud y ha pasado cada prueba, aunque hay que señalar que no ha habido un sismo similar al de 1985. Pero por la forma en que está construida la torre bien podría resistirlo.

Abraham Cababie Daniel